Vivir como las flores

- "Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian."

- "¡Pues, vive como las flores!", advirtió el maestro.

- "Y... ¿cómo es vivir como las flores?", preguntó el discípulo.

- "Pon atención a esas flores", continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.

- "Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos."

- "Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien."

- "Esto, es vivir como las flores"

2 comentarios:

Loc@ dijo...

¡Cuanto tiempo -llevaba- sin pasear por tu jardín!
Veo que has hecho, nuevamente, cambios. Aplicas al punto lo de que "La vida es un cambio permanente" a los que te adaptas o mueres, ya sea rápida o lentamente -emocionalmente hablando-.
Un placer verte de nuevoo. Te copio el cuento y lo publicaré "diosmediante" en un futuro... no muy lejano. Besos. PAQUITA

Ana V. dijo...

Me encanta.

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