El camino de Diógenes

Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas sentado en el umbral de una casa cualquiera.

No había ninguna comida en toda Atenas más barata que el guiso de lentejas.

Dicho de otra manera, comer guiso de lentejas era definirse en el estado de mayor precariedad.

Pasó un ministro del emperador y le dijo:

- "¡Ay, Diógenes, si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas!."

Diógenes dejó de comer, levantó la vista y mirando al acaudalado interlocutor profundamente, le dijo:

- “¡Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador!.”

2 comentarios:

Willo dijo...

Este cuento me trae a la memoria la siguiente frase que encontré en un restaurante de comida hindú: tengo hambre de hambre.
Que es lo que oculta el hambre para los occidentales?

Carmen Ruiz dijo...

Willo podrías explicar la frase, no la entendí

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