Compartir nuestra luz

Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:

- "Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó".

Uno de los discípulos pregunto a Hu-Song:

- "¿Qué nos enseña, maestro, este relato?"

Y Hu-Song contestó:

- "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer."

2 comentarios:

RosaMaría dijo...

qué buena enseñanza! Tu luz encendió la mía y acabo de llamar a María, a larga distancia por supuesto, gracias por habernos encontrado. Cariños

Monique Sánchez dijo...

Muy oportuno para mi día de hoy.
Gracias!!

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