Se vende agua del río

Aquel día, el sermón del Maestro se redujo a una sola y enigmática sentencia.

Se limitó a sonreír con ironía y a decir:

- "Todo lo que yo hago aquí es estar sentado en la orilla y vender agua del río."

Y concluyó su sermón.

1 comentario:

Monique Sánchez dijo...

Mmmm, no lo entendí...
Seguramente mi corazón lo hará en algún momento
Gracias!

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